2006-06-01

CHILOE EN EL SIGLO XIX: EL MUNDO EN EL QUE VIVIO ÑANCÚPEL


Para explicarse históricamente un personaje como Pedro María Ñancupel es necesario comprender el contexto histórico-social, político y cultural en el cual se desarrolla su vida. Ello nos permitirá esbozar la visión-de-mundo de este complejo pirata chilote.
En primer lugar, parece relevante para comprender el mundo de Ñancupel señalar que la Isla de Chiloé es una región que se integra por la fuerza al territorio chileno, recién el año 1826, con la finalidad de expulsar la última resistencia española en el continente. Hasta ese entonces se mantiene fiel a la corona española y las formas de vida que eran típicas de la Colonia. Sin embargo, tras la anexión es abandonada a su suerte y crecen las tensiones económicas y sociales.
La estructura social chilota durante la primera mitad del siglo XIX era relativamente simple. Por una parte, encontramos a los propietarios de la tierra y el comercio que, aliados a la burocracia administrativa, policial y judicial nombrada desde la capital de la naciente República de Chile, articulan el bloque dominante en aquella alejada isla.
Por otro lado, encontramos a humildes y analfabetos chilotes originarios, compuestos por pescadores y campesinos pobres, peones e inquilinos de las haciendas y, en fondo de la pirámide esa sociedad estamental, los indios mapuches que circulan por los canales y se dedican a las artes de pesca y el cultivo de la tierra.
En ese contexto, es posible comprender que el mundo de la infancia de Ñancúpel está marcado por el violento proceso de anexión de la isla al Estado de Chile; por una pobreza que se traducía en alta mortalidad infantil, bajas expectativas de vida y un destino fijado por el origen de cuna. Ese mundo de pobreza construye un cerrado mundo de posibilidades sociales para un joven de origen indígena en el Chiloé de entonces: dedicarse a la pesca, al cultivo de la tierra o emigrar fuera de Chiloé en la búsqueda de nuevas oportunidades en la Patagonia.
Sin embargo, Ñancúpel no toma ninguna de las opciones que el orden natural de las cosas disponía para él. Decide romper el destino que su posición social tenía trazado para él y emprender un negocio asociado al comercio de pieles de lobos marinos.
Para comprender esa determinación personal de Ñancúpel es necesario nuevamente atender a los cambios sociales y económicos que vive Chiloé a mediados del siglo XIX. En efecto, por una decisión del gobierno central, el Estado de Chile comienza a incentivar la población de su extenso territorio y, en particular, de la Isla Grande de Chiloé.
En el período que va entre 1845 y 1855 aparecen en Chiloé aventureros, comerciantes, cazadores de lobos marinos, hombres y mujeres provenientes de otras regiones del país. El propósito era integrar económica, social, política y culturalmente a Chile esa inhóspita región de Sudamérica. Retornan los europeos a través de los poderes compradores. Se inician dos nuevas y grandes actividades económicas: las loberías y la explotación del Ciprés en el archipiélago de las Guaitecas.
Aparecen los primeros capitalistas regionales: Felipe Westhoff que funda Melinka y Ciriaco Alvarez, apodado el Rey del Ciprés, cuyo imperio llegó hasta Aysén. Nacen poblados como Chonchi y Quemchi, en cuyo seno de desarrolla una clase social que se pretende aristocrática.
Ciudades como Castro y Ancud crecen como resultado de una pujanza económica proveniente de la pesca y, principalmente, de la instalación de comerciantes extranjeros, empresas forestales y aserraderos. Con ello, también aparecen los primeros asalariados, las poblaciones urbanas.
Ese cambio económico también trae aparejado un cambio demográfico, social y cultural importante. Mientras que el año 1835 la población de Chiloé se estimaba en alrededor de 18.000 personas, hacia 1855 la población había aumentado a la no despreciable cifra de 55.000 habitantes.
Lo importante de subrayar de este proceso que se extiende hasta comienzos del siglo XX es la virtual inexistencia de eso que hoy denominamos Estado. En efecto, todos esos cambios son posible producto del abandono y aislamiento de Chiloé respecto del resto del país. Más aún no hay que olvidar que durante la vida de Ñancúpel el gobierno central estará preocupado de poblar el sur de Chile con extranjeros (1845-1855); la guerra con la Confederación Perú Boliviana (1840-1842); la Guerra del Pacífico (1879-1885); y la Pacificación de la Araucanía (1879-1889). Por ende, Chiloé jamás estuvo en las prioridades de ninguno de los gobiernos del siglo XIX. De ahí su aislamiento y abandono….
No obstante, es menester señalar que la debilidad del Estado de Derecho no significaba la ausencia de un poder estatal vigilante y atento. Según consta en los libros de historia, jueces, policías, profesores y autoridades políticas eran designados desde Santiago, razón por la cual casi siempre eran afuerinos. ¿ Por qué los administradores públicos, jueces y policías eran originarios de fuera de la isla?. Originalmente, porque los representantes públicos anteriores eran todos realistas y funcionarios de la corona española; pero con posterioridad, debido a un temor a las tendencias independentistas de los chilotes. ¿ Cómo puede entonces lograr legitimidad política un Estado que es visto por los chilotes como un Estado invasor?. Aliándose con terratenientes y comerciantes de la región, muchos naturales y otros provenientes desde el extranjero. De ahí, entonces, que el Poder se le presente a los chilotes de forma desnuda: como alianza entre el poder de las armas y el dinero, como dominación directa a través de la violencia o de manera más subrepticia a través de la riqueza.

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