2006-06-01

LA DIMENSION POLITICA DE LA LUCHA DE ÑANCUPEL

(Retrato hablado de Pedro Maria Ñancupel Alarcon)

El Chiloé que le toca vivir a Ñancupel es un mundo tensionado entre la tradición y la modernidad; entre formas de vida convencionales y el progreso ascendente; sin ley ni autoridades legítimas; donde los cambios económicos sociales y económicos están transformando las bases culturales de la tradicional identidad cultural chilota; y en medio de un proceso de crecimiento económico donde se abren oportunidades para quien quiera tomarlas.
Por eso, cuando Pedro Ñancúpel arriba a las Guaitecas se encontrará con un pueblo bullante y con gran dinamismo económico. El archipiélago, en particular hacia el sur, adquiere vitalidad y movimiento: chalupas de loberos, balandras, balsas de leñadores, fragatas y pequeñas naves se llevan las riquezas a los mercados de Chiloé, donde serán transportadas al hemisferio norte, y regresan cargadas de suntuosas mercancías
Junto a las viviendas de los pescadores, se encuentran comercios de diversa índoles, tabernas y prostíbulos. Lugares donde conviven los tradicionales chilotes ligados a la tierra, pescadores, cazadores de focas y lodos marinos, comerciantes, leñadores, obreros forestales, indígenas, curas y aventureros de todo tipo….
Sin embargo, junto a ese mosaico social, Ñancúpel descubre un elemento central: la existencia de un pueblo sin ley ni orden, donde el Estado de Derecho es algo lejano y distante. Descubre un lugar donde el progreso parece depender de la voluntad personal y de la capacidad emprendedora de cada cual. En un sentido figurado, Ñancúpel llega a vivir a un lugar donde ni la tradición ni la ley son importantes, sólo la voluntad de dominar la naturaleza y los otros. Es la figura de los pueblos sin ley del Lejano Oeste que muestran los clásicos western americanos.
Pero será en ese lugar, donde Ñancúpel tomará conciencia que no todo lo que brilla es oro. Comprende que el poder lo detenta una persona: Ciriaco Alvarez, comerciante explotador de la riqueza del Ciprés, su poder radica tanto en el dinero que posee, como en sus relaciones con el poder político y su propio ejército personal que le hace imponer su ley personal como ley general.
Quien no aceptaba la ley de Ciriaco Alvarez tenía tres opciones: morir, escapar de Chiloé o dedicarse al bandolerismo. Esta última es la opción de Ñancúpel. Opción que le dará tanto la libertad que tanto añoraba, como un destino trágico que sólo se resolverá con la muerte.
Al adoptar el bandidaje, la piratería y el robo como formas de supervivencia en ese medio, decide enfrentarse directamente con el Poder y quienes lo detentan. Por eso el pirata se transforma en un “enemigo del Estado”.

EL MITO DE ÑANCUPEL: SU TRANSFORMACION EN HEROE Y EN MITO.

¿ Cómo un pirata, ladrón y asesino llega a convertirse en un héroe popular de Chiloé?. Para comprenderlo hay que recordar que treinta años después de la anexión a Chile el recuerdo de una plácida sociedad rural, protegida por un distante rey de España, vive entre los chilotes. Tanto como añoranza de un pasado feliz, como momento donde su ubicación geográfica les daba espacios de libertad, su situación de pobreza y marginación lo asocian a la anexión al Estado de Chile.
Además, los nuevos cambios económicos, sociales y culturales son resistidos por lo naturales de Chiloé. La inmigración proveniente desde el resto de Chile y el Sur de Argentina gatilla desconfianzas hacia el afuerino; xenofobias y rebeldías autonomistas.
Por azar del destino, Ñancúpel se transforma para los naturales de Chiloé en un símbolo de un pasado de libertad, de un “paraíso perdido” que ya no volverá, de un origen donde todos son iguales. Más aún, los enemigos de Ñancúpel son los mismos a los cuales se les sindica como causantes de la situación que les toca vivir. Políticos y comerciantes son lo mismo, razón por la cual cuando Pedro Ñancúpel decide rebelarse a la autoridad del Rey del Ciprés, también se está rebelando con la autoridad del Gobierno de Chile. Esa convergencia simbólica provoca que Ñancúpel, a su pesar, se transforme en una leyenda en vida y en un mito de la resistencia ante el invasor…
En estricto rigor, Ñancupel fue un pirata, ladrón y asesino brutal. Pero el hecho de haber formado una cuadrilla, haberse rebelado contra sus patrones y querer labrar su propio destino, lo transformó a los ojos de los chilotes en un “ser distinto” o diferentes a los de su estirpe. Un pueblo cansado de los atropellos, entonces, lo hace un héroe y un mito.
He ahí el sino trágico de Ñancúpel: el no buscó ser un héroe o un líder popular. El sólo buscaba riqueza, o venganza personal, o libertad individual o simplemente que lo dejaran vivir su vida. Pero es durante su juicio, escuchando las acusaciones del juez y las declaraciones de sus acusadores, que logra tener conciencia cabal de su transformación en un mito. Y una leyenda no puede defenderse racionalmente y un héroe sólo es tal cuando ha muerto…
Por tal motivo, el sino trágico de Ñancupel es el de los héroes trágicos de la Grecia antigua. El héroe no sabe que lo es sino hasta que toma conciencia de su muerte, pero se descubre siendo parte de una “moira” (destino trágico) donde sólo el coro (el pueblo) sabe cual es su final….Y cual tragedia de Esquilo, será el coro el que anunciará la muerte de Ñancupel para transformarlo en héroe, en mito y en leyenda….

2 comentarios:

Camila dijo...

Muy contenta de ver que se da a conocer una historia que me ha acompañado toda mi vida. Mi abuela, Uberlinda Catepillán me contó siempre la historia de su abuelo Anastasio que se salvó de la muerte y pudo continuar con la descendencia del valiente Ñancupel. Suerte con la pelicula. Camila Gómez.

Ricardo Carrasco Farfan dijo...

Gracias Camila, si la hacemos, seria bueno que nos contaras que te contaba tu abuiela. Para asi poder afinar mas la punteria con el personaje. La investigacion fria debe complementarse con los datos que nos entrega la realidad